Mama y Papa Nocebo

En la sociedad occidental, cuando hay un niño o un joven adulto, que pasa por una situación de enfermedad, ya sea esta de índole crónica e incapacitante como por ejemplo la parálisis cerebral en niños, hasta una transitoria como pueda ser una operación de un segmento corporal como la rodilla, una fractura etc. Las madres/padres han adquirido un rol de sobreprotección con sus hijos/as, desde la tierna infancia hasta ya la edad adulta, no importa realmente la edad, esta figura se propone ayudar desde las acciones más costosas hasta las más nimias, para facilitar así la existencia. Esto a priori es algo bueno socialmente, está ejerciendo de madre/padre, tener siempre una persona la cual te ayuda en los momentos difíciles y sabes que siempre va a estar a tu lado, y digo que a priori es algo muy bueno, pero hasta cierto punto, vamos a comentar porque realmente no lo es tanto.

Como fisioterapeutas, nos enseñan desde la universidad, que nosotros debemos conseguir objetivos funcionales, por ejemplo, si antes no podías agacharte después de tratar este hándicap puedas agacharte de nuevo, si eras incapaz de mantener tu peso sobre una pierna después de una operación, con tratamiento vuelves a poder hacerlo, etc. Claro, yo como fisioterapeuta indago en estos aspectos, pero si en casa “mama y papa Nocebo” no deja que intentes agacharte a coger un objeto que se haya caído porque lo hace el/ella por ti, si no deja que intentes coger cosas que están en el fondo del armario y te apoyas más sobre una pierna porque lo hace “mama y papa Nocebo”, es imposible saber si estás consiguiendo los objetivos que buscamos, ya que durante estos procesos, muchas veces el paciente te cuenta con asombro “te acuerdas que antes no podía hacer eso, pues el otro día lo hice sin pensar!” y yo como fisioterapeuta me alegro mucho porque estamos avanzando y consiguiendo objetivos.

Diréis, Samu joder, los padres hacen de padres! Bueno vamos por partes, es cierto que existe una fina línea que separa el ayudar cuando uno lo necesita a la sobreprotección, no vamos tampoco a ser malos y no dejar que las madres/padres disfruten ayudando a sus hijos/as, pero voy a poner ejemplos claros, para que podáis apreciar la diferencia.

–          Chico de 25 años operado de la rodilla, que mientras no dobla la rodilla 90º le ayudan a colocarse la zapatilla deportiva para ir a fisioterapia, eso es ayuda. Cuando ya dobla la rodilla lo suficiente y es capaz de hacerlo solo, pero “mama Nocebo” no le deja y sigue haciéndolo ella, se llama sobreprotección.

–          Niño con parálisis cerebral que camina con un deambulador correctamente y está en el proceso de caminar solo, pero claro se cae de vez en cuando. Si se le anima y se le mima después de caerse, se refuerza positivamente, probablemente sea positivo para alcanzar el objetivo de andar el solo y tener más independencia, eso es ayuda. Pero por el contrario, si no se le deja por miedo a que se caiga, y se le mete el miedo, estamos sobreprotegiendo al niño e impidiendo que alcance dicho objetivo.

–          Niño-chico con fractura de hombro, que quiere coger algún objeto del armario, durante un tiempo es lo más normal que no pueda alcanzarlo, y se le baja lo que nos pide, eso es ayuda. Pero en cierta fase de la rehabilitación ya alcanza los armarios y estanterías, dependiendo del peso del objeto podrá o no cogerlo, pero debe probar e ir observando dicha evolución, pero si no se le deja porque llega “mama nocebo” y dice no lo cojas que te vas a hacer daño!, esto se llama sobreprotección.

En los casos de incapacidad transitoria, como antes hemos mencionado, con la sobreprotección no se les deja alcanzar esos pequeños objetivos que hacen que se recupere las actividades de la vía diaria, además si se le mete el miedo en el cuerpo, no dejándole hacerlo para que no se haga daño, estamos enseñándole a adquirir un comportamiento de miedo-evitación, y más si es en la infancia, algo a evitar en toda lesión y proceso de recuperación.

Con la sobreprotección en los casos crónicos estamos evitando que el niño o joven afronte el porvenir, y vuelvo a repetir, solo en aquellos casos donde la sobreprotección es clara, tampoco digo que se deje a su merced, por favor! La vida es difícil, esto es una realidad, no se puede proteger de ello, y para aquellos que tienen discapacidades, la ciudad lamentablemente no se había adaptado a esta población (cada día la legislación y arquitectos comprometidos mejoran este aspecto), con lo cual deben tener una actitud fuerte para luchar cada día por alcanzar pequeños objetivos, del mismo modo sucede con la actitud para afrontar su adaptación al mundo laboral y vida social, es la actitud para afrontar cualquier plano de su vida.

Para ello os recomiendo que leáis el libro <<16 Escalones antes de irme a la cama>>, de Juan Manuel Montilla el LANGUI, un artista del rap y la escena hip-hop que sufre Paralisis Cerebral desde su más tierna infancia, relata cómo ha influido la enfermedad en su vida, la cual NO le ha mermado para tener una banda de amigos, que son como hermanos, de llegar a lo más alto en la escena musical, ganar un Goya como actor revelación en 2009, conducir un programa de radio en RNE llamado “Radio Taraská” y seguir llevando a cabo proyectos espectaculares. Es un libro donde NO se habla de fisioterapia directamente, pero el libro lleva un mensaje implícito de no rendirse y valerse por uno mismo, evitando la sobreprotección.

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Por último os dejo una pequeña entrevista, momentos importantes en el mimuto 2:45 donde habla de su moto adaptada y a partir del minuto 5:20 donde felicita a sus padres cuando le entregan el premio Goya y luego donde explica la educación que le dieron de superarse y no rendirse.

Podéis seguir las actualizaciones del blog mediante la página de Facebook https://www.facebook.com/SoyPacienteDeSamu esperamos que os agrade y compartáis las entradas para una mayor difusión de la fisioterapia que sigue siendo una disciplina sanitaria no bien conocida en algunos países.

Esta entrada fue publicada en Comunicación, Dolor, Ejercicios, Lesiones comunes. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Mama y Papa Nocebo

  1. ene8 dijo:

    Hay que ir poco a poco, marcando objetivos asequibles y progresando. Y no rendirse!

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  2. Fisiostyle dijo:

    Dejo el comentario de un compañero q no le deja pegarlo WordPress.

    Buenas tardes Samu!

    ¿Deberíamos transformar a Mama y Papa Nocebo en parte del personal “Rehabilitador” para eliminar paulatinamente ese efecto nefasto del “Pobrecito, deja que yo…”?

    El pasado 9 de abril en la Societat Catalano-Balear de Fisioterapia, Ascensión Martín nos comentaba: “En pediatría, los padres deberían ser los expertos, los profesionales, el apoyo”. Hablaba de tiempos de atención, nosotros podemos dedicarle 1 o 2 horas a la semana, los padres más de 80. Otro problema, a mi entender, es que se trabaja en un espacio preparado para las AVDs, pero, ¿son las mismas condiciones de facilitación y adaptación en el centro de RHB que en casa?

    De ahí que el modelo centrado en la familia y el entorno, en estos casos, sería esencial para eliminar ese efecto negativo en la evolución del proceso, a de más de aumentar los tiempos de RHB haciendo partícipes a padres.

    Aprovecho para felicitarte por el blog,

    Salut!

    Luis

    @fisiootos

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  3. Pingback: Efecto placebo y efecto nocebo: Influimos en nuestra curación o empeoramiento. Tufisio.net - Blog de Fisioterapia -

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